La publicación de textos sobre la arquitectura del siglo XX en la Ciudad de México ha sido relativamente abundante en los últimos tiempos. Empero, el reciente trabajo desarrollado por la doctora en Arquitectura Lourdes Cruz González Franco y publicado por la Facultad de Arquitectura de la unam, viene a llenar un espacio fundamental para el conocimiento de la arquitectura citadina, en buena medida por la singularidad del tema que aborda; pero, sobre todo por la manera en que procede a su examen.

En primer término, estamos ante un trabajo que ofrece una mirada fresca, además de novedosa para examinar el desenvolvimiento de la arquitectura habitacional de la capital mexicana. Centrado en la realización de casas unifamiliares para los sectores sociales medio-altos y altos, el estudio se extiende abarcando la totalidad del siglo XX, incluyendo una revisión general de los últimos años del XIX. Esto último, buscando establecer lo mismo los antecedentes de la modernidad arquitectónica que servir de referente a los cambios que habría de experimentar el despliegue de ésta hacia las primeras décadas del siglo XX, para luego, extenderse a todo el resto de ese siglo.

Es asimismo un ejercicio reflexivo, donde los hechos arquitectónicos son analizados desde una mirada integral, que no se detiene a revisarlos de manera exclusiva atendiendo sólo a los factores más propios del campo profesional de la arquitectura. En efecto, el texto abre su perspectiva analítica hacia los avances tecnológicos así como a los procesos sociopolíticos, culturales y económicos que experimentó la sociedad mexicana en el transcurrir de esa centuria. En ese afán, Cruz González Franco da cuenta del significado del espacio doméstico, así como también se detiene a reflexionar sobre el cambiante sentido del confort habitacional al correr del siglo XX. Junto a lo anterior, señala los trascendentales hechos históricos que sacudieron al país en la segunda década del siglo anterior, por ejemplo, la revolución de 1910-1917. Esa profunda transformación con secuelas en todos los ámbitos de la vida colectiva, marcó por varias décadas el devenir de la vida cotidiana de los mexicanos y la de sus instituciones. Además, incidió de manera decisiva en el pensamiento y la práctica de sus arquitectos, así como en la de sus realizaciones.

En concordancia con lo anterior, el texto mantiene en sus más de 320 páginas una estructurada secuencia cronológica en su capitulado. Esta bien articulada continuidad permite seguir el devenir de los grandes momentos de la arquitectura habitacional realizada en la capital mexicana a lo largo del siglo pasado. Al mismo tiempo, la autora consigue ligar ese devenir del hacer y el pensar arquitectónicos mexicanos, con las principales tendencias del movimiento moderno en el mundo, así como con sus más importantes exponentes en el panorama internacional.

Estructurado en cinco capítulos, los dos primeros de esos apartados se ocupan de presentar una visión general sobre la arquitectura moderna, atendiendo a sus antecedentes en México y el mundo, así como al contexto en que éstos se desplegaron. La presentación que la autora nos ofrece resulta una síntesis muy pertinente, en la que se recogen los momentos más importantes de la tendencia moderna en la arquitectura y sus principales representantes. Aunado a ello, se asoma a las características cambiantes de la composición familiar en esas diez décadas cubiertas por el estudio y cómo estos cambios en el núcleo familiar se ven reflejados en la conformación de la casa habitación y sus espacios constitutivos.

A partir del tercer capítulo el volumen se centra en la presentación y análisis de las casas unifamiliares diseñadas por decenas de arquitectos mexicanos. Es entonces que la autora focaliza su atención en las experiencias concretas de múltiples viviendas unifamiliares, al igual que reflexiona sobre los arquitectos que las proyectaron. La narrativa expone con claridad esas decenas de casas proyectadas y edificadas por los profesionales de la disciplina arquitectónica, mismas que estuvieron destinadas a familias de ingresos medio altos y altos de la Ciudad de México.

Un asunto en el que Cruz González Franco pone singular énfasis es el que se refiere a la serie de cambios tecnológicos que tuvieron lugar en el siglo XX y sus efectos sobre  las condiciones de habitabilidad en los espacios proyectados. Se detiene con frecuencia a señalar cómo los nuevos materiales incidieron en las características de las casas que los arquitectos realizaron. De manera especial destaca cómo los programas arquitectónicos de las casas unifamiliares para las capas medias y dominantes de la sociedad se van ajustando a las innovaciones que se despliegan en el mundo. Así, el automóvil, la electricidad, los electrodomésticos
o los equipos de aire acondicionado, entre otros, son contemplados a la luz de los cambios que propiciaron en la organización y distribución espacial de las casas examinadas. Detenerse a analizar esos factores le otorga al texto una dimensión poco explorada en otros trabajos sobre la arquitectura doméstica de la capital mexicana.

Otro aspecto que se deja ver en este libro es su aporte pedagógico, mismo que le confiere una importante utilidad didáctica. En efecto, se trata de una publicación que viene a reforzar el conocimiento de los estudiantes de arquitectura sobre una rama de la profesión desarrollada en la capital mexicana al correr de una centuria. De esa suerte, la nómina de proyectos de casas incluidos resulta ser algo más que una muestra representativa de las edificaciones dentro del subgénero habitacional. Un asunto que adquiere una importancia destacada, en la medida en que este subgénero constituye el que cubre el mayor número de objetos arquitectónicos, además de ser uno de los fundamentales dentro del diverso y abundante genero de la arquitectura civil.

Elaborado con una escritura por demás ágil, su lectura resulta muy accesible para un público amplio, aunque no deja de tener el cuidado y el rigor del lenguaje, propios de una publicación académica. A ello se añade el importante soporte de un considerable número de imágenes de calidad: planos, fotografías, algunas de ellas incluso en color, así como otros materiales de gráficos, buena parte de los cuales es la primera vez que son dados a conocer en una  publicación. Lo cierto es que apuntalan la descripción y el análisis de ese producto recién salido de las prensas.

Por último, otro asunto destacado del libro aquí reseñado es la esmerada calidad de su presentación editorial.  Asomarse a sus páginas resulta por demás atractivo, en la medida en que su producción como objeto material ha sido resultado de una muy cuidadosa elaboración. Tanto por lo que hace a su diseño gráfico, como en lo que corresponde a su impecable trabajo de encuadernación. No cabe duda que la  labor llevada a cabo por el equipo editorial de la Facultad de Arquitectura ha derivado en un producto de gran calidad. Lo que añade valor al ya de por sí importante texto de la doctora Lourdes Cruz.

Guillermo Boils Morales
Instituto de Investigaciones Sociales, unam, México
boils@unam.mx


Fecha de recepción: 7 de diciembre de 2017
Fecha de aceptación: 12 de enero de 2018

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DOI: http://dx.doi.org/10.22201/fa.2007252Xp.2017.16.62916