Para el lector interesado en introducir pensamiento sistémico y Teoría Actor-Red a viejas preguntas propias del ámbito arquitectónico, tales como ¿cuáles son las relaciones entre lo social y lo arquitectónico? o ¿cómo se obtienen datos cuantitativos y cualitativos de dichas relaciones?, en Mapeando Controversias en Arquitectura1 encontrará un abordaje alternativo y estimulante. 

Las coordenadas teóricas del libro no provienen de la sociología, sino del área de los Estudios de Ciencia, Tecnología y Sociedad (CTS o STS, Science and Technology Studies, como se conocen en inglés). A su vez, su propuesta metodológica es particularmente cercana a la sugerente y polémica Teoría Actor-Red (TAR o ANT, por sus siglas en inglés) que ha sido desarrollada en el ámbito de los estudios sociales de la ciencia desde los años 80 por Bruno Latour y Michel Callon, entre otros. La incuestionable virtud del trabajo de Albena Yaneva, antropóloga de la arquitectura, ha sido explorar el complejo campo de lo arquitectónico a partir de estas herramientas teóricas y metodológicas. Este metódo, que es una perspectiva científica anticipada en la obra de Bruno Latour, sustituye el tradicional enfoque de la sociología de lo social sobre lo arquitectónico y lo urbano por el de una sociología de las asociacio-nes (o rizomática) y una ontología del actante (ensamblajes de humanos y no-humanos) en la que lo tecnológico y lo social no son estados estabilizados y distintos, sino redes o interacciones de carácter holístico. De tal manera, las aplicaciones de este enfoque sistémico y complejo, derivado de los estudios de ciencia y tecnología en la complejidad de lo arquitectónico, ha permitido reconocer una tierra virgen y fértil para la exploración integral conceptual y experimental del diseño, la ciencia y la tecnología de lo espacial.2 

I

En Mapeando Controversias en Arquitectura se introducen tres herramientas teóricas que son desarrolladas en la perspectiva científica de la tar: los conceptos controversia, ensamblaje y actancia.3 Estos conceptos, grosso modo, tienen por sustrato común el desvanecimiento de los paradigmas “sociedad” y “social” en cuanto entidades estabilizadas, definidas y determinadas, en aras de un paradigma ontológico, científico y tecnológico que visualiza no “sociedad”, sino “haciendo lo social”. Ello implica la visión y exploración de un cosmos sistémico estructurado por interacciones, asociaciones y procesos en el que lo social asume una cualidad ontológica y no es un mero atributo. A su vez, este modelo sistémico complejo de mundo deconstruye radicalmente varios principios del modelo mecanisista como son el principio de causalidad en los procesos o acontecimientos (cadena causa-efecto o consecuencia) y el determinismo de los sistemas sociales, y las relaciones clasificadas como dicotomías (objeto/sujeto, arquitectura/sociedad, naturaleza/ cultura, tecnología/humanidades), entre otros. 

Albena Yaneva implementa estas herramientas de la tar para construir un entendimiento alternativo al prototípico modelo de análisis socio-contextual que predomina entre los teóricos de la arquitectura interesados en los estudios sociales de esta disciplina y en la teoría crítica. En el modelo contextual, la edificación es un objeto “enmarcado” por una entidad que “está ahí”, denominada sociedad, y a la que responde con las siguientes bifurcaciones: la arquitectura representa a una sociedad o bien genera sociedad. En este modelo, profusamente extendido en el ámbito pedagógico, los edificios son objetos (estáticos y estables) con interrelaciones simbólicas y tecnológicas determinadas por marcos o límites-contenedores sociales (de ahí la usual referencia como marco sociocultural de la arquitectura). Esta idea es excepcionalmente persistente, al punto que en los años 90 cuando el paradigma sistémico resulta común en modelos teóricos entorno a los estudios sociales de la tecnología, no pocos académicos de los cts cometen un error: explican la ciudad, los objetos arquitectónicos y el cambio urbano adoptando la perspectiva del constructivismo social y consideran arquitectura y ciudad como objetos científicos; la primera es un objeto moderno(ista) y la segunda un artefacto tecnológico.

 

II

¿Cómo podemos dejar de trazar límites entre las tecnologías arquitectónicas y las humanidades arquitectónicas? Ésta es la pregunta eje del libro. La literatura sobre esta asignatura presenta, la más de las veces, una división entre lo material y lo objetivo, y lo social y lo subjetivo. Esta bifurcación entre las tecnologías y las humanidades, señala adecuadamente la autora, se mantiene en los modelos de aprendizaje de las escuelas de arquitectura. La edificación arquitectónica es retratada tan ajena a la vida diaria, a la cultura local y a la gente que utilizará el espacio, apunta, que se llega a considerar que la arquitectura es autónoma, que el interés de la tecnología radica en su eficacia y que el edificio desencandena cambios culturales. Así, se conceptualiza la arquitectura como símbolo o como creación tecnológica, y el interés en una agenda de generación simbólica antecede a las técnicas arquitectónicas que han de representar a éste o inventarse para representar. Sin embargo, tal autonomía es inexistente, pues el diseño no está en la mente de un solo arquitecto ni en el “contexto” exterior de una sociedad. El análisis a partir del seguimiento de controversias lo puede demostrar. 

En “Repensando Bifurcaciones”, primera parte del libro, Albena Yaneva ofrece la siguiente propuesta latouriana para trascender las dicotomías: lo que interesa es explorar aquellos fenómenos que son una excepción en la teoría sociológica (los estados no estabilizados) y aproximarse a estos sistemas dinámicos, elásticos y abiertos a través de historias de procesos (por ejemplo, el diseño en su hacer que es, a la vez, el hacer de lo social). En este modelo teórico, ni lo social, ni lo arquitectónico son entidades previamente constituidas, sino procesos. La metodología experimental implica emprender el estudio de los múltiples y heterogéneos procesos dinámicos e interconectados entre actores humanos y no humanos (actancia) que hacen de lo social y de lo arquitectónico un sistema híbrido en movimiento. 

La autora encuentra un sólido antecedente teórico sobre “seguimiento de procesos” en Bruno Latour, Steve Woolgar, Michel Callon y Alfred Whitehead, todos ellos creadores de modelos teóricos y metodologías experimentales empíricas en torno a los estudios sociales sobre tecnología. En este sentido, utiliza sus metodologías para el rastreo de las asociaciones de todos los actores involucrados en el diseño durante su creación. En particular, usa la “descripción de controversias” como herramienta de exploración empírica de procesos. 

Los modelos de descripción y análisis de controversias han sido utilizados en los estudios sociales de la ciencia y la tecnología desde los años 70 y han sido una importante herramienta metodológica en los modelos que persiguen comprender mejor las asociaciones clave que, por lo general, permanecen invisibles dentro de las ciencias. La pre-sunción metodológica que sostiene el estudio científico de con-tro-versias es que se conoce algo sobre las dinámicas científicas y tecnológicas subyacentes y sus amplias relaciones con lo social. 

La aplicación de esta metodología permite explicar la transformación de la arquitectura (edificios, proyectos arquitectónicos, imaginarios arquitectónicos, intervención de actores humanos y no humanos, etcétera) en lo arquitectónico (un proceso): una elaboración continua de procedimientos y procesos de traducción (interpretación) que sacan a la luz la incertidumbre, heterogeneidad e inestabilidad implícita. 

“Repensando Bifurcaciones” ofrece un ejemplo de arquitectura como proceso (tecnológico, científico, social) a partir de dos controversias asociadas a la regeneración de la Bahía de Gardiff en Gales: la Senned Controversy o Controversia del Edificio de la Asamblea de Gales (1998-2003), asociada con Richard Rogers, y la Ópera de Cardiff (proyecto detenido desde 1994 y relacionado con Zaha Hadid). Albena Yaneva rastrea en el circuito mediático arquitectura (estos proyectos y edificaciones) como un cosmos de asociaciones de actores humanos (arquitectos, políticos, economistas, opinión pública, firmas profesionales) y no humanos (tecnología, ciencia, medios, industria, instituciones, discursos [lenguaje], imaginarios, virtualidades, etcétera), y llega a las siguientes conclusiones: 

  • Un edificio es un mapa de controversias. 
  • Controversia es un proceso. 
  • Controversia funciona como un escenario o foro híbrido de negociación entre actores humanos y no humanos en conflicto. 
  • Los actores (humanos y no humanos) nunca aparecen sólos, sino en una red. 
  • Esta actancia en red configura lo social. 
  • Controversia es un cosmograma. 

III

¿Cómo mapear procesos? El mapeo en tar no es una herramienta de representación objetiva o, al menos, no es su función primordial. El mapeo debe permitir estar en el proceso, evaluar los desplazamientos y cada mapa se ve modificado por el siguiente. En “Mapear procesos”, segunda parte del libro, se explora al edificio arquitectónico como una red de eventos. A la manera latouriana, Yaneva parte de un esquema empírico de cuestionamiento en el que la pregunta se debe reemplazar por un programa de preguntas; un programa empírico y lento que le permitirá seguir tanto como pueda a partir de su (nuestra) capacidad de análisis y técnicas. 

La exploración eurocentrista de la casa Kabyle, por Pierre Bourdieu; la traducción científico tecnológica de bungalow, en las geografías de Anthony King; las controversias de la Ópera de Sidney, de Jorn Utzon y Ove Arup, o el diseño de David Serero para los espacios públicos para la torre Eiffel, ofrecen a Albena Yaneva la oportunidad de desplegar herramientas concretas. Entre ellas, diarios de controversias que, como los libros de protocolos o bitácoras de cualquier laboratorio, permiten reconocer y recuperar el “punto exacto” al que pertenece cada dato para poder construir su historia; el ensamblaje completo de mapas, recortes de prensa, imágenes, notas, discursos, informes de los medios, debates recientes entorno al diseño del edificio y decenas (en una suerte de dossier que se transforma en las “huellas digitales” de un edificio), y la elaboración de mapeo paramétrico para obtener la simulación de un diseño dinámico que a su vez participa como actor del proceso a través de su potencial y límites tecnológicos. 

La historia del proceso, del diseño en construcción, es una historia de la toma de decisiones sociales que revela que no hay edificios, sino una red de eventos. No hay arquitectura, sino lo arquitectónico. Como concluye Albena Yaneva: 

Un edificio no es un contenedor de procesos vitales, sino un entorno que condiciona y abarca muchos eventos ontológicos que conducen a la generación de espacios complejos. No es un espacio neutral que ofrezca las posibilidades de coexistencia e invitar objetos a invadir y llenar de vida, es la coexistencia de muchos actores con diferentes ontologías y desacuerdos y las maneras en que comparten un mundo común que hace posibles edificios imaginables. No es un contenedor absorbente, sino una red auto-genérica. No es una superficie inmaterial pasiva capaz de reflejar una sociedad compleja o convertirse en un arma servicial.

Un edificio es un cosmograma. 


Notas

1 En adelante se utilizará el título de libro traducido al español. [La traducción es propia].

2 En esta línea se tienen las exploraciones sobre tar y ensamblajes urbanos en: Bruno Latour y Emilie Hertman, París. Ciudad Invisible (México: Universidad Autónoma del Estado de México, 2010), libro virtual con navegación conjunta: http://www.bruno-latour.fr/virtual/index.html. Sobre tar y antropología de la arquitectura, ver: Albena Yaneva, The Making of a Building (Oxford: Peter Lang, 2009). Respecto a tar y antropología espacial de las emociones, véase: Johanna Lozoya, Emotiotopias (en imprenta). En cuanto a tar y metodologías de ensamblajes arquitectónicos, consultar: Blanca Peña Rodríguez, “Rediseñando la aproximación espacio y sociedad. A partir de cuatro exploraciones empírico metodológicas para obtener data sobre comunidad en Ciudad Universitaria” (Tesis de licenciatura, Universidad Nacional Autónoma de México, 2017). 

3 Desarrollos amplios sobre estos conceptos se encuentran en Bruno Latour, Reensamblar lo social. Una introducción a la teoría del actor-red (Buenos Aires: Manantial, 2008); Nunca fuimos modernos. Ensayo de antropología simétrica (Buenos Aires, Siglo xxi, 2007), y La esperanza de Pandora. Ensayos sobre la realidad de los estudios de la ciencia (Barcelona: Gedisa, 2001).  

4 Albena Yaneva, Mapping Controversies in Architecture [Edición Kindle] (Londres: University of Manchester/Ashgate, 2012), posición 2245. [Traducción propia].

Mapping Controversies in Architecture
Albena Yaneva
University of Manchester,
UK, Ashgate,
2012. ISBN
9789-1-4094-2669-1.


Johanna Lozoya Meckes

Centro de Investigaciones en Arquitectura, Urbanismo y Paisaje

Facultad de Arquitectura, UNAM

Fecha de recepción: 07 de abril de 2017
Fecha de aceptación: 18 de abril de 2017

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DOI: http://dx.doi.org/10.22201/fa.2007252Xp.2017.15.60410