El libro de Luz Paz Agras es una franca y provocadora invitación a la reflexión desde un original punto de vista. El periodo de estudio se concentra en aquellos años complejos, definidos por Banham en 1960, como “la zona del silencio historiográfico”.1 La postura de Luz Paz nos invita a remontarnos a poco más de cien años atrás para entender que nuestro presente arquitectónico es en sí una visión de vanguardia: su análisis rompe y critica los esquemas de análisis históricos convencionales dedicados a los fenómenos arquitectónicos. La fuerza del trabajo radica en la revisión profunda de las fuentes originales al reconstruirlas, criticarlas y, en gran medida, crearlas. 

La fluida narración de la autora nos lleva de la mano por un sendero que no sigue una línea temporal canónica, ya que en ocasiones brinca sorpresivamente de adelante hacia atrás y se proyecta al futuro. Con ello realiza un claro juego entre el discurso de lo narrado y los conceptos mismos de aquellas búsquedas de la modernidad, de lo moderno y de la ruptura, característicos de las vanguardias a caballo entre los siglos XIX y XX. 

Si bien es cierto que no se exploran todas las vanguardias (las cuales son, en el texto, principalmente europeas),2 los acentos de la reflexión se colocan en las propuestas de tres personajes: el expresionista Frederick Kiesler, el supremantista Lazar Markovich (en arte, El Lissitzky) y, el cubista surrealista Marcel Duchamp, quienes, bajo la mirada de Luz Paz, de manera análoga a sus propuestas de montajes expositivos que muestran las obras de otros artistas, fueron en sí los controversiales protagonistas. 

La construcción del libro es dinámica, flexible y repleta de reflexiones críticas. Cada descripción que abre un nuevo capítulo contiene algo más con respecto al ejemplo anterior. Esto, como un continuo sumar de artilugios complejos en el que se logra que el espacio expositivo, además de buscar la integración de diferentes formas de expresión artística, provoque una artificial naturalidad en la evolución de la percepción espacial. 

El límite de la captura espacial vivido como una sorpresa, entendido como un espectáculo, utilizado como un agente de fruición a pequeña dimensión ¿es capaz de lograr una emulación a gran escala en espacios arquitectónicos de mayor permanencia? Luz Paz propone, bajo esta premisa, responder y encontrar el origen y posible influencia en las obras de arquitectura que conforman el corolario lingüístico del movimiento moderno. Esto más allá de una propuesta convencio-nal de ideas geniales, envoltorios vacíos y experimentación del uso de los sistemas constructivos ligados con la ideología teórica. Por el contrario, la intención es emular las emociones provocadas a partir de los recorridos provisionales en los montajes expositivos. 

Esta postura abre una panorámica interpretativa que implica entender a la arquitectura desde la conformación de las ideas, desde el cómo se generan nuevas propuestas a partir de la experiencia sensorial y desde la búsqueda de la repetición mimética, dentro del proceso creativo. Experimentar con lo pequeño para trasladarlo a lo monumental. 

A grandes rasgos, éste es el recorrido a partir del cual nos guía de la mano Luz Paz. Sin embargo, a mí parecer, los ejemplos propuestos se quedan cortos. Las descripciones pueden llegar a ser tan vivas que, urgen y suplican por más imágenes, croquis, dibujos y fotografías que confirmen aquello que vamos imaginando. Queda claro, sin embargo, que fue una decisión de política editorial el porqué no fue incluido todo aquel extraordinario material que la autora encontró, recreó, elaboró y utilizó como apoyo para su investigación. Si bien el equilibrio entre texto e imagen es adecuado, un par de decenas de cuartillas más con los gráficos analíticos hubieran sido muy bien recibidas. 

El libro, rico en citas, reflexiones y afirmaciones, obliga al lector a realizar un ensayo paralelo al discurso principal. La conformación de la arquitectura desde los territorios del arte, como punto de partida de este texto, contiene la milenaria y polémica definición de la profesión. Desde un personal punto de vista, tampoco importa si la arquitectu-ra es arte o no. La flexibilidad del enfoque al entender a la arquitectura desde la ciencia, tecnología, habitabilidad, producción social, artilugio de poder o arte, estrategia que se presenta en este libro, es tan válido como no poner etiquetas en absoluto. 

Por tal razón, la heterogeneidad de los ejemplos expuestos nos presenta toda una gama de problemáticas, indecisiones y dudas de los arquitectos, diseñadores, artistas, escritores, filósofos y creadores que durante esa época tan prolífica en visiones, buscaron subirse al tren de la modernidad a toda costa. La distancia histórica nos permite afirmar que a pesar de la riqueza de aquellos años creativos, éstos fueron un verdadero drama. Los cambios tecnológicos, la expansión de las ciudades y la industrialización, la experiencia de las sangrientas revoluciones de principios de siglo y la Primera Guerra Mundial, provocaron el desencanto hacia una fe ciega que creía en la tecnología y en la ciencia como las visiones salvadoras del mundo. 

Así, el pensamiento común en las vanguardias europeas reúne la voluntad de la creación del hombre nuevo, quien debía reconstruirse a sí mismo en un mundo mecanicista y, a la vez, humanizarlo. El único camino posible de redención era el arte, y este tópico de redención fungió como un manto acogedor hacia el futuro desconocido. 

En el montaje efímero, contenedor de las manifestaciones de las nuevas artes, coexistieron todos los ingredientes de las paradojas modernas. En los recorridos de los pabellones y muestras se ven reflejados el dinamismo, la fluidez espacial, la continuidad, la relación tiempo y espacio, los materiales nuevos, la ruptura con los temas clásicos del pasado y la integración plástica entre las artes figurativas y la arquitectura; de igual manera, encontramos los dilemas de la ciudad industrializada, las máquinas, la electricidad, la producción en serie, los nuevos inventos, los nuevos ruidos y ritmos, la fotografía, la relación entre el cine, la danza y el color. Manifestaciones nuevas de un nuevo sentir que se encuentran resumidas claramente en los diecisiete puntos del neoplasticismo. 

Indagar los orígenes de estas expresiones fue parte de la misión que se propuso Luz Paz para entender y explicar lo que se sigue elaboran-do en la actualidad en espacios similares. Si bien se cuenta con muchos más recursos que hace cien años, el efecto y el impacto son menos contundentes. La repetición de las formas y la búsqueda de la sorpresa como factor y cualidad de diseño han perdido la fuerza de antaño. De manera velada, el texto nos siembra la duda si aquello que en su momento fue un sentimiento profundo compartido, casi ético y dogmático, hoy no es más que una fórmula cómoda aceptada que carece de aquel espíritu de reflexión profunda. Aunque no es el tema eje de este libro, sí es una de las muchas provocaciones que la autora lanza e invitar a tomar una postura personal. 

Las citas, pausas cargadas de dosis concentradas de teoría, capturan la atención por su vigencia y permanencia. Ejemplos de ello tenemos en fragmentos dedicados a El Lissitzky y a Frederick Kiesler. Sobre el primero, la definición del espacio que realizara en torno a la Sala Proun, sentencia: “Espacio: lo que no se ve por el agujero de la cerradura, lo que se ve con la puerta abierta”.3 Como se aprecia, en ella se insiste en el límite figurado, una vez más, de la no-definición de lo arquitectónico a partir del mundo de las ideas; el espacio pensado como obra de arte, fluido, no habitable, que va más allá de lo que la vista alcanza a ver y la piel a percibir. 

Sobre Frederick Kiesler, el primer punto de su Manifiesto de la Ciudad en el Espacio (1925) afirma: “La transformación del área de espacio circundante en ciudades”,4 y subraya: “La división entre la ciudad y el campo será abolida”. La idea del espacio sin límites, recurrente en las propuestas de Kiesler, se materializó en la ciudad moderna a través de la elevación de los edificios sobre el terreno. Estos conceptos se diferencian del intocable espacio infinito de Mies Van der Rohe, como bien indica la autora, ya que Kiesler prescinde completamente del nivel del suelo. Por otro lado, se tiene el muy polémico aspecto donde Kiesler insinuaría que el quinto punto de la arquitectura de Le Corbusier (la elevación y liberación de la planta a nivel del suelo por medio de los pilotis) proviene precisamente de su propuesta. Sin entrar en la discusión de la autoría de las ideas originales, la historiografía arquitectónica, heroica, remarca a los dos arquitectos endiosados como referencia obligada para la arquitectura y el urbanismo modernos. Esta provocación direc-ta obliga a cuestionar el flujo de influencias, ideas y temas de discusión que estaban en “el aire” entre los círculos intelectuales y cuya autoría, como ingenuamente se ha construido de forma narrativa, es fruto colectivo de discusiones mucho más amplias que la inspiración divina en sueños. Por supuesto que ésta y otras verdades hoy en día tambalean y deben ser revisadas desde el origen, tal y como ha hecho Luz Paz. 

Un concepto como el del hombre nuevo tiene en El Lissitzky la siguiente afirmación: 

Las grandes exposiciones internacionales de pintura son como un zoo, donde el visitante es abordado por el rugido de miles de animales diferentes al mismo tiempo. En mi espacio de exposición los objetos no se abalanzan todos hacia el espectador al mismo tiempo. Si normalmente era arrastrado hacia una cierta pasividad al pasar a través de los muros llenos de pinturas, en nuestro proyecto será activado. Este debe ser el objetivo del espacio.

Tal explicación de la percepción sensorial comparada a la fiereza de los animales en cautiverio (como acto de diversión de la época) encuen-tra en el concepto del recorrido una búsqueda: la captura espacial es una narración entre los límites del caos, del terror, de la admiración y de la sorpresa, e involucra lo que se ve, se escucha, se siente y se pien-sa. De forma conceptual es impecable; de manera arquitectónica es ideal. La verdadera creatividad está en lograrlo. 

Se concluye esta reflexión, como si de un juego de espejos se tratara, con lo hecho por la autora sobre Duchamp: su propuesta reclama la introducción del aspecto psicológico en la arquitectura. El artista mantiene en 1961 el rechazo a las determinaciones estrictamente funcionales cuando escribe: “Funcionalismo es determinación y por lo tanto nació muerto. El funcionalismo es la normalización de la actividad rutinaria. Por ejemplo, un pie que camina (pero que no baila), un ojo que ve (pero no mira), una mano que agarra (pero no crea)”.6 Esta frase es más que contundente, pues explica la percepción actual y la forma de conocer la experiencia arquitectónica mediante la provocación visual y la sobreexposición sensorial que, a largo plazo, se ha convertido en una serie de imágenes mecánicas donde el espacio se disuelve en el plano y que invita a dudar sobre lo que hoy proponemos desde la arquitectura.


Notas

 1 Reyner Banham, Theory and design in the first machine age (Londres: Architectural Press, 1960). 

2 Aunque fueron varios movimientos, escuelas y tendencias derivadas de la imperiosa necesidad de renovar las artes, las principales manifestaciones de avant garde fueron: impresionismo, futurismo, cubismo, dadaísmo, expresionismo, surrealismo, fauvismo, ultraísmo, surrealismo, arieldentismo, constructivismo y creacionismo, entre otras.  

3 Luz Paz Agras, Explorar los límites: arte y arquitectura en las exposiciones de las vanguardias (Buenos Aires: Diseño, 2015), 28. 

4 Paz Agras, Explorar los límites…, 47. 

5 Paz Agras, Explorar los límites…, 61. 

6 Paz Agras, Explorar los límites…, 98. 

 

Explorar los límites: arte y arquitectura
en las exposiciones de las vanguardias
Luz Paz Agras
Buenos Aires, Diseño
Primera edición, 2015,
ISBN 978-987-3607-76-9
139 pp.


Elisa Drago Quaglia

Centro de Investigaciones en Arquitectura, Urbanismo y Paisaje

Facultad de Arquitectura, UNAM

Fecha de recepción: 01 enero 2017
Fecha de aceptación: 16 enero 2017


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DOI: http://dx.doi.org/10.22201/fa.2007252Xp.2017.15.60410